«Contestando los Mormones: Parte Dos, 

Doctrina del Hombre»


Trasunto del Programa Radial Por Phillip Gray, La Verdad Para el Mundo


En las santas Escrituras, en 2 Pedro 2:1-3 del testamento nuevo y final de Jesucristo, el apóstol nos recuerda: «Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, y aun negarán al Señor que los rescató, atrayendo sobre sí mismos destrucción repentina. Y muchos seguirán sus disoluciones, por cuasa de los cuales el camino de la verdad será blasfemado, y por avaricia harán mercadería de vosotros con palabras fingidas. Sobre los tales ya de largo tiempo la condenación no se tarda, y su perdición no se duerme.» Estimado oyente, mi preferencia personal sería siempre hablar de la esperanza que tenemos en común. Me gustaría pensar solamente en las cosas positivas. Deseo la harmonía en vez del desacuerdo. Sin embargo, mi bíblia me dice claramente que eso no es siempre posible. Puesto que los falsos maestros existen, y puesto que la invención de las herejías es negocio muy lucrativo, es necesario presentar las advertencias en su contra. Judas 3 dice: «Amados, por la gran solicitud que tenía de escribiros de nuestra común salvación, me ha sido necesario escribiros exhortándoos que contendáis ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos.» Es lo mismo hoy día. Por tanto, tengo el deber de presentar algunas advertencias en contra de las doctrinas del mormonismo y esa secta creciente que está creando confusión en muchas partes de américa latina. Quisiera presentar este estudio con el mucho respeto debido personalmente a las personas sinceras que han sido influidas por el mormonismo. No está en tela de juicio su honestidad o integridad, sino las ideas enseñadas por la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Creemos humildemente que esas ideas están antibíblicas y por ende equivocadas.

      El mormonismo enseña el concepto de la preexistencia de las almas humanas. Esto fue supuestamente revelado a José Smith, el fundador de la iglesia mormona, en Kirtland, Ohio el 6 de mayo de 1833. Ya que rechazan el concepto de la creación proveniente de la nada, los mormones alegan que los espíritus de los hombres han existido eternamente. Creen que los espíritus humanos fueron engendrados por Dios, en vez de ser creados por él. Se parece más al concepto filosófico de Platón que a la enseñanza bíblica. No se recibe ningún sentido de ese concepto de la preexistencia de los espíritus humanos en la bíblia. Tenemos textos como de Zacarías 12:1 que hablan de Jehová que «forma el espíritu del hombre dentro de él,» y la consideración de que solo Cristo y el Espíritu Santo estuvieron con el Padre desde la eternidad (Colosenses 1:16). El concepto de los espíritus preexistentes es parte de su creencia en la deidad del hombre. Creen que el hombre puede convertirse en Dios, y que Dios una vez fue hombre. Sin embargo, bíblicamente somos criaturas.

De acuerdo con el concepto que los hombres existíamos en el cielo como espíritus antes de nuestro nacimiento en carne, los mormones creen que ya hemos recibido los premios o los castigos en esta presente vida de acuerdo con la manera de que hubiésamos vivido antes. Este concepto explica el racismo recio inherente en el mormonismo antiguo. Por ejemplo, el escritor mormón, Bruce McConkie, afirmó: «Hay una razón por la cual un hombre es nacido negro y con otras desventajas, mientras que otro es nacido blanco con las aventajas grandes.» Sigue explicando que tuvo que ver con nuestro grado de obediencia antes de nacer. Tradicionalmente, el mormonismo enseñaba que los negros llevan lo que ellos llaman la maldición de Caín, muestra de la cual es la piel morena y la naríz aplastada. Enseñan que la piel trigueña de los indíos del nuevo mundo es otra seña del castigo, o sea la desventaja, por no haber vivido tan obediente como los blancos en su supuesta preexistencia. Los mormones aún pensaban que era pecado para el blanco casarse con la negra hasta que esas ideas se convirtieron intolerables social y políticamente en EE.UU. después del movimiento para los derechos civiles. De hecho, me da pena aún mencionar esas ideas. Fue muy conveniente que el presidente mormón, Spencer W. Kimball, recibió una nueva «revelación» el 1 de junio de 1978 cambiando la ley y permitiendo por primera vez la entrada al sacerdocio mormono de los negros.

      Quisiera recalcar un punto de interés histórico. Parece que cada vez que la doctrina mormona ha llegado a ser odiosa para el resto de la sociedad, los mormones «han recibido una revelación» conveniente, así cambiando la doctrina ofensiva. Si fue la verdad para los mormones que los morenos fueron inferiores antes de 1 de junio de 1978 a causa de su manera de vivir en su preexistencia espiritual, ¿cómo pudo haber cambiado ese supuesto hecho en su preexistencia más tarde? Déjeme dar un ejemplo del problema: para nosotros en las iglesias de Cristo que aun respetamos la ley controversial en contra de la mujer predicando en público de 1 Timoteo 2:11-15, para nosotros sería muy conveniente social y políticamente aquí en EE.UU. en esta época a tener recibir un cambio de la ley para evitar los conflictos con las feministas, etc. Pero, no se puede tergiversar así la verdad si es la verdad. Por supuesto, que el racismo del mormonismo temprano reflejaba el punto de vista prevalente en EE.UU. en el siglo pasado y no la enseñanza divina. Bíblicamente, somos iguales ante Dios (Hechos 17:26). La piel trigueña no es seña de ninguna desventaja ni del castigo. Esta vida terrenal es el único período de la probación (2 Corintios 5:10). No hay evidencia bíblica para ninguna vida humana anterior.

      Otro error de los Mormones respecto al hombre—y se lo reporto con mucho respeto—es la idea que la caída de Adán y Eva fue una buena cosa. 2 Nefi 2:22-25 del libro del Mormón enseña que si el hombre no hubiese caído por el pecado, no hubiese tenido hijos. Dice que «Adán cayó para que los hombres pudieran existir; y los hombres existimos, para que tengamos el gozo.» Se enseña idea semejante en su libro de Moisés encontrado en La Perla de Gran Precio en 5:10-11. Su presidente José Fielding Smith dijo: «Yo nunca hablo del papel que Eva desempeñó en la caída como un pecado, tampoco le acuso a Adán de haber pecado.» Siguió diciendo que aunque transgredió el mandamiento, no es siempre pecado el transgredir la ley. Claro, que esto contradice la bíblia. Romanos 5:12 dice: «Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte….» 1 Timoteo 2:14 dice de Eva que «incurrió en transgresión.» 1 Juan 3:4 dice: «Todo aquel que comete pecado, infringe también la ley; pues el pecado es infracción de la ley.» La palabra «infracción» aquí significa lo mismo que la «transgresión.» La doctrina mormona hace trivial el concepto del pecado, el transgredir el mandamiento santo de Dios. Esto refleja otra vez el origin verdadero del mormonismo en los deseos mesquinos y sensuales de los hombres. Satanás quizo hacer trivial la transgresión de la ley de Dios también (Génesis 3:4-5). Siempre los hombres hemos tratado de justificar nuestros pecados por decir que no son tan graves o tan serios como se piensa. Sin embargo, el pecado de Adán y Eva trajo muchas graves consecuencias y tristeza sobre tristeza al mundo.

      Otra doctrina mormona respecto al hombre es la más seria. Enseña que los hombres pueden convertirse en dioses. El quinto presidente Mormón, Lorenzo Snow, dijo: «Como el hombre es, Dios una vez fue así; como Dios es, el hombre podrá hacerse así.» Esto fue otro engaño de la serpiente, del diablo, en Génesis 3:5. Nunca debemos de atravernos de anhelar la posición de la deidad. Somos humanos hechos a la imagen de Dios (Génesis 1:26), pero no somos dioses. Con mucho respeto les rogamos a los mormones que rechazen esos errores y que acudan a la bíblia como la única quía para nuestra salvación (2 Timoteo 3:16,17).

Continuación Parte 3 


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