No Todo

Por Phillip Gray



Cristo declaró en su Sermón en el Monte, registrado en Mateo 7:21-23, «No todo el que dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? y entonces les declararé: Nunca os conocí, hacedores de maldad.» De acuerdo con este texto, no todo aquel será salvo. Mateo 25:46 confirma esa observación, advirtiendo que algunos irán al castigo eterno. Jesús había hablado de la puerta estrecha y el camino angosto en Mateo 7:14. Añade que pocos son los que la hallan. Por eso, el tema de los pocos y los muchos es es común en las Escrituras. Los pocos son los que van al cielo, y los muchos son los que van al infierno. Es el mismo tema que se ve desde el principio, en el diluvio, cuando ocho personas fueron salvas, o como se ve entre los doce espías de Números 13, de los cuales solo dos fueron fieles, o como se ve en Daniel 3 cuando Nabucodonosor hizo un ídolo y mandó a todos los habitantes que se postrasen delante de la estatua, lo cual todos hicieron menos solo tres jóvenes hebreos. Entonces, en Mateo 7:21, cuando Cristo dijo, «no todo el que dice, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,» implicaba que no todos serán salvos.

Al estudiar este texto, Mateo 7:21-23, vemos varias otras implicaciones en sus palabras. En primer lugar, sus palabras significan que no todo el que es religioso será salvo. ¿Por qué? Porque en este contexto tales personas rehusaron cumplir su voluntad (versículo 21). La bíblia con frecuencia narra las vidas de ciertas personas muy religiosas, pero que son perdidas. En 2 Samuel el Rey Saul se describe como un hombre muy religioso, ¡pero religiosamente equivocado! Saulo de Tarso, más tarde el apóstol Pablo, estuvo muy religioso, siendo perseguidor de la iglesia, pero religiosamente equivocado. Todos los judíos que rechazaron a Cristo durante su ministerio terrenal fueron religiosos, pero religiosamente equivocados. Esto es el principio destacado en Hebreos 5:8-9. Aquí la bíblia dice: «y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen.» Pero, tengo una pregunta: ¿quiere decir que uno puede obedecer solamente algunos de sus mandamientos? Cristo dijo en Mateo 4:4, «Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.» Ud., estimado oyente, quizás haya obedecido muchas de las palabras de Cristo, pero si no ha cumplido toda palabra que sale de la boca de Dios, no está obedeciendo la voluntad del Padre.

En segundo lugar, de acuerdo con las palabras de Cristo en Mateo 7:21 podemos concluir que no todo aquel que ora al Padre será oído. 1 Juan 3:22 nos recuerda: «y cualquiera cosa que pidiéramos la recibiremos de él, porque guardamos sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de él.» El significado de este versículo es que, si no guardamos sus mandamientos, y si no hacemos las cosas que son agradables delante de él, no recibiremos de él las cosas que pedimos. Hay que pedir en fe. Santiago 1:6-7 dice, «Pero pida con fe, no dudando nada; porque el que duda es semejante a la onda del mar,que es arrastado por el viento y echada de una parte a otra. No piense, pues, quien tal haga, que recibirá cosa alguna del Señor.» Tenemos que pedir de acuedo con la voluntad de Dios. 1 Juan 5:14 dice: «y esta es la confianza que tenemos de él, que si pedimos alguna cosa conforme a su voluntad, él nos oye.» Entonces, Mateo 7:21 implica que no todo aquel que ora al Padre será oído en su oración.

En tercer lugar, en vista del principio de Mateo 7:21 y otros textos, no todo el que hace las buenas obras será salvo. Por ejemplo, en el tiempo de Cristo, los fariseos obraban muchas buenas obras, y esperaban recibir su salvación a base de esas obras, pero no fue así. Las obras de por sí no pueden salvar aparte de la gracia de Dios. No podemos ganar nuestra salvación. Cada buena obra que hago fue mi deber siempre, y por lo tanto no añade ningún mérito en mi vida que puede borrar mis pecados. Tenemos que cumplir las obras mandadas de Cristo por su gracia como las condiciones del perdón. Esas acciones de obediencia deben estar motivadas por el amor (Gálatas 5:6). 2 Timoteo 2:5 dice, y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente.

En cuarto lugar, no todo el que es miembro de alguna iglesia será salvo. Cristo estableció solo una iglesia. Prometió en Mateo 16:18, «y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.» La roca fue la confesión de su identidad como el Hijo de Dios. Dijo que iba a establecer su iglesia (singular). Es la iglesia de Cristo (Romanos 16:16). La iglesia no es el edificio sino el grupo de todos los salvos. Es el cuerpo de Cristo (Efesios 1:22,23). Hay un cuerpo (Efesios 4:4). Por eso, hay una iglesia. Aquellos que se componen la iglesia son añadidos a la iglesia por el Señor mismo (Hechos 2:47). Estamos reconcilados en un cuerpo (Efesios 2:16), y ese cuerpo es la iglesia de Cristo (Efesios 1:22,23). Por definición, uno que es salvo de veras es miembro de la única iglesia de Cristo. Por eso, las iglesias inventadas por los hombres no sirven para la salvación. El Señor no nos añade a esas denominaciones, sino a la iglesia de Cristo.

En quinto lugar, de acuerdo con nuestro texto en Mateo 7:21, no todo el que profesa amar a Dios será salvo, sino el que hace la voluntad de Dios. Cristo dijo en Juan 14:15: «Si me amáis, guardad mis mandamientos.» Añade en el versículo 21, «el que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él.» Y sigue en el versículo 23, «el que me ama, mi palabra guardará; y mi padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.» 1 Juan 5:3 amplifica la idea: «Pues este es el amor de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus mandamientos no son gravosos.» A veces, como predicador del evangelio, me pongo a pensar «¿por qué más personas no obedecen la voluntad de Dios?» Aquí está la respuesta verdadera: ¡no aman a Dios! Entonces, no todo aquel que profesa amar a Dios será salvo, sino el que hace la voluntad de Dios.

¿Cuál es el problema real? Es sencillo: no todo quiere conocer la verdad; no todo quiere agradar a Dios; no todo quiere vivir rectamente. Es dificil aceptar esta respuesta, pero es correcta. Juan 3:19-21 explica: «y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas. Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Mas el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.» Eso es porque muchos llenan sus horarios con las diversiones de bebídas alcohólicas, las drogas, el entretenimiento, el sexo, y tales otras cosas. No quieren enfrentarse con la realidad, ¡con sus propias conciencias! Entonces, la razón que muchos no hacen la voluntad del Padre es que no quieren amar a Dios más que a sí mismos.

Bueno, aunque no queramos, hay ciertas cosas que todos haremos. Es cierto que moriremos. Es cierto que iremos al juicio final. Y es cierto que en ese juicio, por fin, tendremos que confesar a Cristo. Filipenses 2:10-11 dice: «para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.» Pero en ese día final, será demasiado tarde. Por eso, Ud. tiene que cumplir la voluntad del Padre hoy mismo, creyendo en Cristo, arrepentiéndose de sus pecados, confesando su nombre ahora, y siendo bautizado para perdón de sus pecados.


(Para inscribirse en el curso bíblico, escriba a: La Verdad Para el Mundo, Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180 EE.UU.; Apartado 515, Villa Rica, Georgia, 30180.)


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